Robin Hood cuando llegó el cine. El compa tiene más versiones en pantalla que muchos superhéroes de Marvel, y eso sin traje de spandex ni universo cinematográfico compartido.
Robin Hood cuando llegó el cine. El compa tiene más versiones en pantalla que muchos superhéroes de Marvel, y eso sin traje de spandex ni universo cinematográfico compartido.
Todos conocemos al Robin Hood de cuento: el de la capucha verde, el arquero perfecto y ese sentido de la justicia que haría llorar a cualquiera. Pero, ¿qué pasa cuando los historiadores y arqueólogos se ponen a buscar evidencias de verdad?
Robin Hood: El arquero de verde que vivía en el bosque de Sherwood le robaba al rey John y le daba el dinero a los pobres. Una historia tan buena que la humanidad lleva más de 700 años contándola, recontándola y cambiándole partes para que cuadre con lo que queremos creer.
Si el cine y la literatura ya han exprimido a Arthur, los videojuegos no se quedan atrás. Aquí la leyenda no solo se cuenta: se juega. Eso significa que el jugador se convierte en rey, caballero, mago o incluso en la fuerza que amenaza Camelot.
La leyenda de Arthur no se quedó congelada en los manuscritos medievales: en los siglos XIX y XX la literatura la retomó con fuerza, y en el XXI sigue mutando. Más que repetir el cuento, muchas novelas intentan responder una pregunta clave: ¿cómo se ve Arthur si lo miramos con ojos modernos?
La gracia de Arthur es que no se queda atrapado en los manuscritos medievales: cada generación lo agarra, lo sacude y lo vuelve suyo, sin albur. El cine y la televisión han sido especialmente creativos con esto: han convertido al rey ideal en héroe trágico, antihéroe callejero, protagonista adolescente, gag de comedia y casi cualquier cosa que se nos ocurra.
Ahora que ya tenemos claro el cuento “oficial”, toca hacer la pregunta incómoda: ¿hubo realmente un Arthur histórico o todo es producto de la imaginación medieval? La respuesta corta: no hay pruebas sólidas de un Arthur tal cual lo pintan las leyendas, pero sí hay pistas, batallas y nombres que pudieron alimentar el chisme.
Cuando alguien nos menciona al “Rey Arturo” (Arthur de ahora en adelante), nuestro cerebro probablemente nos hace ver la imagen de siempre: una espada clavada en la piedra, un castillo perfecto llamado Camelot y un grupo de caballeros muy caballeros sentados alrededor de una Mesa Redonda hablando de honor y gloria. Esa versión “oficial” que tenemos en la cabeza no viene de un solo libro, sino de siglos de retoques, añadidos y fanfics medievales muy serios.
Estamos viendo una película, leyendo un libro o jugando un videojuego (RPG la mayoría de las veces). Nuestro héroe (o heroína, eso no importa), sin recursos, sin aliados, sin nada. La situación parece imposible. Y entonces, de la nada, aparece algo o alguien que lo salva todo de un golpe. Sin previo aviso. Sin que nada en la historia lo hubiera preparado. Magia pura. Eso se llama Deus Ex Machina, y es una de las herramientas narrativas más antiguas del mundo.
Resident Evil Requiem es puro terror y perfección técnica. Capcom lo volvió a hacer: historia envolvente, visuales impresionantes y un Leon más cabrón que bonito que nunca. Un verdadero must-play para fans del survival horror.