¿Por qué después de hartos siglos seguimos igual de obsesionados con criaturas que solo quieren nuestros líquidos vitales?
Sobre videojuegos
¿Por qué después de hartos siglos seguimos igual de obsesionados con criaturas que solo quieren nuestros líquidos vitales?
Estos dos juegos iniciaron una nueva manera de jugar Zelda: un mundo más abierto, un nuevo estilo de combate, visual. Esta era, por fin, se merece aparecer en este blog… porque ya por fin la terminé. Y no, no fue fácil, porque, cuando el juego me hace pensar de más, termino abandonándolo si no estoy de humor.
¿Qué pasa cuando un grupo de franceses que casi nadie conocía decide hacerle competencia directa a los gigantes del JRPG, y termina ganándose el Juego del Año en absolutamente todos lados? Eso es Clair Obscur: Expedition 33, y si todavía no lo has jugado, no tienes ni idea de lo que te pierdes (si te gusta este tipo de juegos, obvio).
Robin Hood cuando llegó el cine. El compa tiene más versiones en pantalla que muchos superhéroes de Marvel, y eso sin traje de spandex ni universo cinematográfico compartido.
Si el cine y la literatura ya han exprimido a Arthur, los videojuegos no se quedan atrás. Aquí la leyenda no solo se cuenta: se juega. Eso significa que el jugador se convierte en rey, caballero, mago o incluso en la fuerza que amenaza Camelot.
Estamos viendo una película, leyendo un libro o jugando un videojuego (RPG la mayoría de las veces). Nuestro héroe (o heroína, eso no importa), sin recursos, sin aliados, sin nada. La situación parece imposible. Y entonces, de la nada, aparece algo o alguien que lo salva todo de un golpe. Sin previo aviso. Sin que nada en la historia lo hubiera preparado. Magia pura. Eso se llama Deus Ex Machina, y es una de las herramientas narrativas más antiguas del mundo.
Resident Evil Requiem es puro terror y perfección técnica. Capcom lo volvió a hacer: historia envolvente, visuales impresionantes y un Leon más cabrón que bonito que nunca. Un verdadero must-play para fans del survival horror.
Hay un tipo de juego que te hace tirar el control, soltar una palabrota de esas que avergonzarían a Lucifer, y cinco segundos después seguir con otra partida. Sin pensarlo. Sin que nadie te lo pida. Solo tú, tu masoquismo, y la esperanza de que esta vez sí vas a llegar más lejos. Eso es un roguelike. Y yo, he caído en esa trampa más veces de las que me gustaría admitir, por que a veces es como una droga.
Todos los problemas de diversidad e inclusión en los videojuegos (sin ponernos de un lado). Cuando hablamos de diversidad e inclusión en videojuegos, pareciera que todo el mundo está en guerra: para unas personas es algo necesario y para otras es “lo woke arruinando los juegos”. En realidad, el tema es mucho más gris, con aciertos, errores, intereses económicos y un chingo de ruido alrededor.
Este no es un juego cualquiera. Es la pasión de unos cuantos checos que querían hacer algo que nadie más se atrevía a hacer: un RPG medieval sin fantasía, sin magia, sin dragones, sin nada de eso. Solo tú, una espada y un montón de problemas, basados en la vida real.