Robin Hood cuando llegó el cine. El compa tiene más versiones en pantalla que muchos superhéroes de Marvel, y eso sin traje de spandex ni universo cinematográfico compartido.
Sobre videojuegos
Robin Hood cuando llegó el cine. El compa tiene más versiones en pantalla que muchos superhéroes de Marvel, y eso sin traje de spandex ni universo cinematográfico compartido.
Si el cine y la literatura ya han exprimido a Arthur, los videojuegos no se quedan atrás. Aquí la leyenda no solo se cuenta: se juega. Eso significa que el jugador se convierte en rey, caballero, mago o incluso en la fuerza que amenaza Camelot.
Estamos viendo una película, leyendo un libro o jugando un videojuego (RPG la mayoría de las veces). Nuestro héroe (o heroína, eso no importa), sin recursos, sin aliados, sin nada. La situación parece imposible. Y entonces, de la nada, aparece algo o alguien que lo salva todo de un golpe. Sin previo aviso. Sin que nada en la historia lo hubiera preparado. Magia pura. Eso se llama Deus Ex Machina, y es una de las herramientas narrativas más antiguas del mundo.
Resident Evil Requiem es puro terror y perfección técnica. Capcom lo volvió a hacer: historia envolvente, visuales impresionantes y un Leon más cabrón que bonito que nunca. Un verdadero must-play para fans del survival horror.
Hay un tipo de juego que te hace tirar el control, soltar una palabrota de esas que avergonzarían a Lucifer, y cinco segundos después seguir con otra partida. Sin pensarlo. Sin que nadie te lo pida. Solo tú, tu masoquismo, y la esperanza de que esta vez sí vas a llegar más lejos. Eso es un roguelike. Y yo, he caído en esa trampa más veces de las que me gustaría admitir, por que a veces es como una droga.
Todos los problemas de diversidad e inclusión en los videojuegos (sin ponernos de un lado). Cuando hablamos de diversidad e inclusión en videojuegos, pareciera que todo el mundo está en guerra: para unas personas es algo necesario y para otras es “lo woke arruinando los juegos”. En realidad, el tema es mucho más gris, con aciertos, errores, intereses económicos y un chingo de ruido alrededor.
Este no es un juego cualquiera. Es la pasión de unos cuantos checos que querían hacer algo que nadie más se atrevía a hacer: un RPG medieval sin fantasía, sin magia, sin dragones, sin nada de eso. Solo tú, una espada y un montón de problemas, basados en la vida real.
There’s always a lighthouse, there’s always a man, there’s always a city.
Desde “To the moon”* y “King’s Quest” 2015, nunca había vuelto a ver un videojuego que me pegara emocionalmente como Red Dead Redemption II. Y he jugado hartos que se supone que son tristones, desde aquellos juegos de Sierra On-Line hasta maravillas modernas que prometen mucho y dan poco. Pero este, este es otra cosa.
Mi análisis y recuerdos de la otra serie de Sierra On-Line que sobrepasó la línea de lo absurdo.