Die, Learn, Repeat: La historia de los Roguelikes
Hay un tipo de juego que te hace tirar el control, soltar una palabrota de esas que avergonzarían a Lucifer, y cinco segundos después seguir con otra partida. Sin pensarlo. Sin que nadie te lo pida. Solo tú, tu masoquismo, y la esperanza de que esta vez sí vas a llegar más lejos. Eso es un roguelike. Y yo, he caído en esa trampa más veces de las que me gustaría admitir, por que a veces es como una droga.












