Lo primero que hay que dejar bien claro es que el zombi original no tiene nada que ver con el que conocemos hoy. La palabra viene del criollo haitiano “zonbi”, que a su vez parece tener raíces en el kikongo “nzambi”, que significa algo así como “espíritu de un muerto”. Y ojo, no hay ni una sola mordida ni intestino o viscera de por medio en la versión original.
En el vudú haitiano, un zombi es una persona a la que un bokor (una especie de sacerdote o brujo especializado en magia oscura) le robó el alma y la voluntad, dejándola como una especie de esclavo obediente, sin criterio propio, condenado a trabajar sin parar. No hay hambre de carne humana. Hay pérdida total de libertad.
Y aquí viene lo importante: este mito nació directamente de la experiencia de la esclavitud en la isla. Haití fue, durante la colonia francesa, uno de los lugares con el sistema esclavista más brutal de América. El miedo más profundo de una persona esclavizada no era la muerte, sino que ni siquiera la muerte te diera un respiro y terminaras trabajando por la eternidad, sin voluntad, como una cosa. El zombi es, literalmente, el miedo a la esclavitud eterna hecho leyenda.
Esta es una de las metáforas más crudas y honestas que existen en el folclore mundial. No es un monstruo inventado nomás para asustar en las fogatas, es una criatura que nace directamente del trauma histórico de un pueblo entero.
Aquí es donde la leyenda se cruza con un caso documentado que le sigue dando dolores de cabeza a la ciencia.
En 1962, un campesino haitiano llamado Clairvius Narcisse llegó al hospital Albert Schweitzer con fiebre, dolor en el cuerpo y tos con sangre. Dos médicos, uno de ellos estadounidense, lo declararon muerto. Su hermana firmó el acta de defunción con su huella, y al día siguiente lo enterraron en su pueblo, L’Estère.
Dieciocho años después, en 1980, un hombre se le acercó a Angelina, la hermana de Clairvius, en el mercado del pueblo. Le dijo cosas que solo alguien de la familia podría saber, y usó un apodo de la infancia que nadie más conocía. Era, según él mismo, Clairvius Narcisse.
Ahi va la historia, mijos y mijas: Clairvius Narcisse estuvo consciente durante todo el proceso. Escuchó a los médicos declararlo muerto, sintió cuando lo enterraron, y recuerda que un bokor lo desenterró después. Lo mantuvo drogado y trabajando en una plantación de caña de azúcar durante años, junto a otras personas en su misma condición, hasta que el bokor murió ya que uno de los “zombis” lo mató a golpes con un azadón, lo que permitió que todos escaparan.
Este caso es fascinante justo porque no se puede descartar tan fácil. La documentación médica de su “muerte” es real. Lo que pasó después, en cambio, entra en terreno mucho más resbaloso.
El caso de Narcisse llegó a oídos de Lamarque Douyon, un psiquiatra haitiano que llevaba años investigando estas historias sin descartar del todo que hubiera algo real detrás. Douyon contactó a un etnobotánico canadiense llamado Wade Davis, quien viajó a Haití a finales de los setenta para investigar de qué estaba hecho el famoso “polvo zombi”.
Davis consiguió muestras del polvo directamente de varios bokores, y concluyó que el ingrediente activo era la tetrodotoxina, el mismo veneno mortal que tiene el pez globo (el fugu que se come en Japón, con todo y el riesgo de morir si el chef no lo prepara bien). Su teoría: el bokor envenenaba a la víctima con una dosis calculada de tetrodotoxina, suficiente para simular la muerte —pulso casi imperceptible, respiración mínima— pero no para matarla de verdad. Ya enterrada y desenterrada, la mantenían bajo los efectos de otra sustancia, la datura (una planta con propiedades alucinógenas y que puede provocar amnesia), lo que explicaría por qué la persona termina obediente, confundida, y convencida de que en verdad era un zombi.
Davis publicó todo esto en su libro de 1985, “The Serpent and the Rainbow”, que se convirtió en un bestseller. Tres años después, Wes Craven llevó la historia al cine con la película del mismo nombre, The Serpent and the Rainbow (1988), aunque, como suele pasar, Hollywood le agregó mucho más terror sobrenatural y mucho menos ciencia real de lo que tenía el libro original.
El problema es que la comunidad científica no se tragó tan fácil la teoría de Davis. Varios investigadores, entre ellos el farmacólogo Kao (una autoridad reconocida en tetrodotoxina), analizaron las muestras de Davis y encontraron cantidades insignificantes de la toxina, muy por debajo de lo necesario para producir el efecto que él describía. Kao llegó a calificar el trabajo de Davis como “un caso de fraude científico premeditado”.
Aquí es donde entra el tipo que, sin querer, reinventó por completo al monstruo: George A. Romero.
En 1968, Romero filmó “Night of the Living Dead” con un presupuesto bajísimo. Curiosamente, ni siquiera llamó “zombis” a sus criaturas, sino “ghouls” o “flesh eaters”. Su inspiración principal no fue el vudú haitiano, sino la novela “Soy leyenda” de Richard Matheson, sobre una plaga que convierte a la humanidad en criaturas parecidas a vampiros.
Romero transformó al zombi de esclavo obediente y sin voluntad, en un cadáver hambriento, imparable, y contagioso. El término “zombie” ni siquiera se le pegó de inmediato: fue hasta que distribuidores italianos compraron los derechos de “Dawn of the Dead” y la rebautizaron como “Zombi” para el mercado europeo, que el nombre terminó quedándose pegado para siempre a este nuevo tipo de criatura.
Lo interesante es que esta nueva versión no tiene casi nada que ver con el origen haitiano, más allá del nombre. Uno es sobre perder tu libertad para siempre. El otro es sobre una plaga que convierte a la sociedad entera en una amenaza para sí misma. Dos miedos completamente distintos, pero igual de efectivos.
Desde Romero para acá, el género no ha dejado de mutar. “28 Days Later” le agregó velocidad a los infectados (algo que hasta la fecha sigue dividiendo a los puristas: ¿corren o caminan?). “The Walking Dead” hizo del apocalipsis zombi un drama de televisión sobre la condición humana bajo presión, más que sobre los muertos mismos. Y “The Last of Us” cambió la magia y el vudú por completo, y en su lugar puso un hongo parásito real (el Cordyceps, que sí existe, aunque en la vida real solo infecta insectos… por ahora).
Lo mas interesante es que, entre más “moderno” se vuelve el zombi, más se aleja de sus raíces haitianas y más se acerca a nuestros miedos actuales: pandemias, colapso social, pérdida de control sobre nuestro propio cuerpo por culpa de algo microscópico. El miedo cambia de forma, pero el molde del zombi sigue siendo increíblemente flexible para contenerlo.
Es increíble que una criatura que empezó como una metáfora directa del miedo a la esclavitud eterna, haya terminado convertida en una de las franquicias de terror más rentables del mundo, con series, videojuegos, y hasta simulacros de preparación para un “apocalipsis zombi” que organizan gobiernos como ejercicio de logística de emergencias (esto es real, búsquenlo, aunque estoy seguro que primero nos matan las AI).
Y ustedes, ¿qué versión del zombi les da más miedo: terminar sin voluntad para siempre, o vivir haciendo cardio para bajar las grasas de todos los que nos comemos?
The Serpent and the Rainbow (book) – Wikipedia https://en.wikipedia.org/wiki/The_Serpent_and_the_Rainbow_(book)
The Serpent and the Rainbow (film) – Wikipedia https://en.wikipedia.org/wiki/The_Serpent_and_the_Rainbow_(film)
Wade Davis (anthropologist) – Wikipedia https://en.wikipedia.org/wiki/Wade_Davis_(anthropologist)
Clairvius Narcisse – Wikipedia https://en.wikipedia.org/wiki/Clairvius_Narcisse
Clairvius Narcisse and the Terrible, Horrible, No Good, Very Bad Zombie Life – Historic Mysteries https://www.historicmysteries.com/history/clairvius-narcisse-zombie-story/9731/
Haiti: Serpent and Rainbow and the Ethnobiology of Haitian Zombie (crítica a la teoría de Wade Davis) http://faculty.webster.edu/corbetre/haiti/bookreviews/davisrev.htm
What Is Zombie Powder? Tetrodotoxin and Voodoo – ScienceInsights https://scienceinsights.org/what-is-zombie-powder-tetrodotoxin-and-voodoo/
Voodoo: The Living Dead Religion of Modern Haiti – Ancient Origins https://www.ancient-origins.net/history-ancient-traditions/voodoo-zombies-0016151
History of Zombies: From Haiti and Voodoo to Modern Horror https://thinkinginenglish.blog/2023/10/30/268-history-of-zombies-from-haiti-and-voodoo-to-the-night-of-the-living-dead-english-vocabulary-lesson/
Why Night of the Living Dead was a big-bang moment for horror movies – BFI https://www.bfi.org.uk/features/night-living-dead-george-romero
George Romero Invented Modern Zombies – Zombie Research Society https://zombieresearchsociety.com/archives/6863
George Romero, Creator Of ‘Night Of The Living Dead,’ Dies At 77 – NPR https://www.npr.org/transcripts/537754596
Por alguna razón, los zombis y el vudú siempre me han llamado la atención, pero no había encontrado una manera de hablar de ello. El asunto de los zombis es una cosa que, según dicen, es real, pero al mismo tiempo falsa.
¿Lo queremos averiguar? No.
La pregunta que queda es: ¿quién nos gana?
1. Estupidez humana que crea un apocalipsis zombi
2. Estupidez humana que crea una IA que nos mata
3. Una IA que hace un apocalipsis que nos vuelve zombis a todos.

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