Aun así, hay veces que, aunque sabemos perfectamente qué va a pasar, regresamos porque queremos hacer las cosas de manera distinta. Caso en punto, casi cualquier RPG, o juego con estas mecánicas. Tomar decisiones distintas a las que hicimos la primera vez a veces es algo interesante. En especial cuando decidimos que en vez de jugar como “buenos”, jugamos como “malos”. Aún tengo que regresar a Baldur’s Gate III, siendo la persona más malvada de Forgotten Realms.
O simplemente porque queremos volver a vivir la historia. Esto a mí me cuesta más trabajo, ya que la historia es muy difícil de olvidar si me gustó, pero por ahí caen Skyrim y el último King’s Quest, del que ya no recuerdo absolutamente nada.
También hay juegos viejos que, para mí, son injugables, no porque sean difíciles (algunos son), sino porque realmente ya no me llaman la atención. Cuando era niño quise jugar varias veces Wizardry en la Apple II Plus. Ahorita ni se me antoja. Al igual que la serie de Ultima. Lo quise intentar por la historia, pero mejor vi un vídeo (9 realmente). Son juegos RPG viejos, profundos, complicados, y no tengo tiempo para andar pensando en esas cosas.
Y si alguien les pregunta ¿Por qué juegas cosas viejas y feas?, la respuesta más correcta es: Porque quiero.
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