Antes de darle al libro, vale la pena hablar un poco del autor.
C. Dean Andersson nació el 20 de marzo de 1946 en Little River, Kansas, y estudió en la Universidad del Norte de Arizona y en la Universidad del Norte de Texas. Lo que hace interesante a este compa, es que su vida fue de todo menos aburrida: trabajó como artista gráfico de televisión, músico profesional en las bandas de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, programador de robótica y escritor técnico especializado en documentación de software.
O sea, no era el típico escritor de horror que se quedó encerrado en su cuarto leyendo Poe toda la vida. Este señor sí tuvo hobbies… hartos.
Andersson comenzó a publicar en 1981 bajo el seudónimo Asa Drake, y entre sus novelas de horror se encuentran títulos como Torture Tomb, Raw Pain Max, Buried Screams y, por supuesto, I Am Dracula en 1993. Falleció el 5 de julio de 2021, a los 75 años, en Dallas, Texas, después de una larga enfermedad.
Su novela I Am Dracula recibió una recomendación del Count Dracula Fan Club, y Graham Masterton describió su estilo de escritura como “aterrador y sin rodeos”. No es poca cosa, pero tampoco…
Desde los montes Cárpatos de la oscura Transilvania, Drácula revela la historia secreta de los vampiros, brujas, y el horror más blasfemo (I own a dictionary). Contada en sus propias palabras, esta es la historia de Drácula: un señor de la guerra mortal destinado a convertirse en el Rey Vampiro de los No Muertos.
El concepto es simple y brillante al mismo tiempo: olvídate del Drácula de Bram Stoker visto desde afuera, narrado por un montón de personajes que lo persiguen. Aquí, Drácula te habla directamente a ti. Él es quien te cuenta su historia.
El libro narra cómo Vlad el Empalador del siglo XV se convirtió en el legendario Drácula, cubriendo su lucha contra Satanás y cinco siglos de terror.
Vlad III no es un personaje inventado. Vlad III (1428/31 – 1476/77), conocido popularmente como Vlad el Empalador, fue Voivode de Valaquia, y el nombre Drácula tiene su origen en el apodo de su padre, Vlad Dracul (“Vlad el Dragón” en rumano medieval), quien lo recibió al convertirse en miembro de la Orden del Dragón. Drácula es la forma eslava del genitivo de Dracul, que significa “(el hijo) del Dragón”.
En otras palabras, Drácula en la historia real era literalmente “el hijo del Diablo” o “el hijo del Dragón”, dependiendo de cómo lo traduzcas, aunque solamente hacía cosas mundanas de la época, como matar gente, etc. El libro de Andersson toma ese trasfondo histórico y le da una vuelta de tuerca oscura, que rechina feo, y muy entretenida.
Derecha la flecha: este no es un libro perfecto. Pero tiene cosas que lo hacen valer completamente la pena.
La premisa de la primera persona funciona muy bien durante la mayor parte del libro. Hay algo genuinamente perturbador en leer a alguien describiendo sus propias atrocidades sin remordimiento, justificándolas desde su propia lógica. El libro se adentra en la vida de Drácula y en cómo se sintió a través de las diferentes etapas de su existencia, lo cual le da una dimensión que pocas adaptaciones del personaje se han molestado en explorar.
La mezcla de historia real con ficción de horror también está bien lograda. Andersson claramente investigó a nuestro amigo Vlad y usa esa base histórica para hacer la fantasía más creíble y más escalofriante.
El diálogo puede sentirse torpe en algunos momentos, y la narrativa tiene cierta tendencia a cargarse de exposición. No es algo que arruine la experiencia, pero sí vas a notar que el ritmo baja en algunos pasajes.
También hay una cosa que me parece peculiar del libro: varios lectores han señalado que tiene más elementos de novela romántica de lo que el título haría suponer, lo cual puede ser una sorpresa agradable o no, dependiendo de lo que estés buscando, porque al final, si se pone medio cursi.
Si son fans del horror de los 90’s, de los vampiros clásicos, o simplemente quieren algo diferente a la versión de Stoker que ya todo el mundo conoce de memoria, este libro les puede gustar. No es literatura de alto pedigrí, pero tampoco pretende serlo.
La Dra. Jeanne Youngson, presidenta y fundadora del Count Dracula Fan Club, recomendó el libro sin reservas, afirmando que ninguna biblioteca de fans de vampiros estaría completa sin él.
En lo personal, creo que es exactamente el tipo de libro que te lees en una tarde lluviosa con un café caliente y un gato en las piernas. Entretenido, oscuro, con suficiente contenido histórico para no sentirte culpable de que no estás leyendo algo “serio”.
I Am Dracula de C. Dean Andersson es una propuesta bien parada: toma a uno de los monstruos más reconocibles de la cultura popular y le devuelve la voz. No perfecta, pero sí genuinamente disfrutable para los que apreciamos al género.

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